miércoles, diciembre 20, 2006
Sobre algunas Sequías...
sábado, diciembre 02, 2006
Poe; silencios.
Me parece extraña la sensación de sentir que falta algo por decir, aquello por aclarar que justo en ese momento en que todo debía ser descubierto, se cierra el tema para no abrirse nunca más. En los cuentos de Edgar Allan Poe en los más acabados, no queda ningún cabo sin atar, en cuentos redondos como El corazón delator, Los crímenes en la calle Morgue o en La carta robada, es tan perfectaza su estructura, que me parece impenetrable, no hay duda o interpretación posible para los hechos en cuestión, sobre todo en los dos últimos, donde Poe se da el lujo de explicar cada detalle hasta el cansancio, dando un montón de vueltas que, no obstante, construyen el cuento en su justa medida, sin rellenar ni evitar elementos. Sin embargo, este aspecto tan depurado en Poe, cambia en ciertos relatos en donde se abre esta indefinición, sobre todo en las ultimas hojas de Las aventuras de Arthur Gordon Pym, su única novela, en donde un protagonista cansado y fatigado ya por el largo viaje entre naufragios, caníbales y penurias, nos relata como ante sus ojos aparece un gigante de hielo y un hombre con la piel tan blanca como la misma nieve. Justo cuando la sensación de estar viajando entre tinieblas está presente, la narración se corta sin decir nada más, ni siquiera con un prólogo tan corto como impreciso, el narrador aclara del todo lo que ha pasado. Explica que ha muerto Pym, pero también que se han perdido un par de capítulos y que la historia ha llegado hasta donde ha sido posible.
Quizás reutilizando el guiño de Manuscrito hallado en una botella, Edgar Allan Poe engaña con un falso final, en donde no deja nada resuelto, es un abismo que se abre y que queda en lo jamás sabido. Cómo uno podría especular sobre el destino de un desaparecido, pero no sólo sobre una perdida trágica, si no hasta una tan sencilla como la de un joven universitario que un día está y al otro no. No hay voz para acallar todas las preguntas, sólo especulaciones e interpretaciones, porque el silencio también debe tomarse como una señal, pero no me refiero al final de un cuento como Hop-frog, donde lo que pasó con el deforme bufón es irrelevante después de la calcinación del rey y sus viles compañeros, la alegórica simbólica de la venganza del sirviente en contra del poder tirano, sino que me refiero a lo no concluido, el aliento latente que queda tras un relato como El tonel del amontillado, en donde el tintinear de los cascabeles nos anuncia el trágico final, pero que jamás nos da las pistas completas para entender del todo lo que el personaje vio, porqué sencillamente la antorcha no le deja ver nada. Siguiendo está línea, su más celebrado omisión es en El pozo y el péndulo, en donde se detiene sólo a describir aquello que ve en el pozo como un sentimiento que lo hace arder y no lo deja respirar de horror. El hecho que Poe no diga lo que vio, encolerizaba a R. L. Stevenson, que veía en eso “una impostura, un audaz e imprudente escamoteo.” En cierta forma tiene razón, pero su juego de manos no es el de quien quiere hacer trampa, sino el que al ocultar aquella información gana, aquella perfección que maneja con tal inteligencia en sus cuentos más completos como los ya citado al comienzo, no son abandonados, porque la no resolución de esas pistas, le dan ganancia al relato y vida.
Si fuera más lejos y tomara las palabras de George Snell cuando ve el cuento Manuscrito en una botella, como una parábola del paso del hombre por la vida, se podría hacer un paralelo completo en la vida del mismo Poe, desgraciado, que justo cuando iba en busca de aquel trabajo que le salvaría la vida, muere en mitad del camino en circunstancias que hasta el día de hoy se encuentran en las tinieblas, material de un centenar de especulaciones. Se ha dicho que lo asaltaron, que lo obligaron a votar de urna en urna en una ciudad en día de elecciones, y hasta que fue asesinaron. Nuevamente el inconcluso destino del silencio, el de quien no está para acallar las versiones y decir la verdad, porque talvez la verdad no existe, sólo hechos perdidos en relatos que sólo dejan entrever lo que es necesario para hacerlos tales, al igual, su extraña muerte es parte del mito, como lo es su obra tan oscura como lo fue su vida. Poe se debate entre la claridad y las tinieblas, en una estructura que no deja de ser maravillosa en sus descripciones precisas y su ambientación que influirá en varias y variadas generaciones hasta el día de hoy.
miércoles, octubre 11, 2006
Juntos en el Baño...
Dedicado a Cristincita hermosa.
martes, octubre 03, 2006
LOCOVICH

Dedicado a todos los Gatos libres que transitan por las calles de Santiago. 1999.
martes, septiembre 19, 2006
El Huevo o la Gallina...
En una pieza semi oscura al fondo de un pasillo en una casa en Santiago, Emilio escribe en su ordenador un cuento muy corto. Habla sobre un joven llamado Alejandro Riobó, él está en el segundo piso de su casa, en una pieza dedicada al computador. Alejandro se dedica durante varias horas a escribir sobre Emilio Ríos y los años que este vivió en la facultad. Ambos se escriben como un acto de sobrevivencia, ya que uno escribe sobre el otro para existir. El problema es que ninguno de los sabe quien comenzó a escribir primero.
viernes, septiembre 15, 2006
Fragmento de “El Día que se Apago la Luz” de Emilio Ríos.
sábado, septiembre 09, 2006
El BUENO, LA MALA Y EL FEO. Tres micro biografías literarias.
Sonia Frías. Nace a mediados de la década de los ochenta. Desde un comienzo su vida se convierte en un patético viaje a la mediocridad, aún cuando ella siente que su vida está llena de felicidad, vive en un reiterativo desacierto. Cuando cumple trece años, una noche al ver la luna inmersa en un mar de estrellas, siente que ha sido tocada por la inspiración y corre a escribir su primer texto. Es una especie de micro cuento con tono de prosa poética. Habla sobre la luz de la luna, elemento trillado que volverá a repetir. A comienzos del dos mil, duda entre estudiar historia y literatura, al final se decide por la segunda y entra en la facultad. En ese entonces, ya llevaba una carpeta bajo el hombro con varios textos y es a finales del primer año, que conoce a quien sería su único y verdadero amor, la entonces joven Verenice De’angelo, escritora de una fuerte e intensa prosa, aunque un poco hermética a veces. No es un flechazo, pero al cabo del tercer año, Sonia se encuentra locamente enamorada de Verenice, al punto de caer en la obsesión. Un día la sigue hasta un bar en donde Verenice se había juntado con una amiga, mientras va al baño, Sonia se sienta en la mesa esperando que cuando vuelva del baño la reciba alegremente. En cambio, Verenice se enoja y le grita, Sonia se pone a llorar y de ahí la amistad que habían llevado a cuestas se rompe. Sonia escribe nuevamente un poema sobre la luz de la luna, pero aludiendo a su ausencia esta vez. Se lo entrega a Verenice, pero ella apenas lo lee, lo bota y lo olvida. En un último intento, Sonia trata de imitar la forma de escribir de Verenice, para ver si así llega a ella, pero es evidente su plagio y sus compañeros lo hacen notar. A mediados de noviembre del 2006, muere en un extraño accidente. De su obra no queda ni un solo verso que se haga notar.
Alfonso Brosse. Nace en 1678 en España. Si bien algunos creen que su apellido es francés, otros aseguran que es portugués y en realidad se pronuncia Brossé. Lo que si es seguro, es que sus padres eran comerciantes y habían emigrado a España cuando Alfonso aún no nacía. A temprana edad entra a formar parte de una orden jesuita y a los dieciochos años se embarca en un viaje al nuevo continente. Se cree que hasta entonces había escrito una docena de poemas, muchos de los cuales pertenecen inéditos. Trabaja en misiones durante más diez años, pero siempre en trabajos duros y vergonzosos, a los cuales era obligado por su extraño y horrible aspecto. Es humillado irrepetibles veces por algunos soldados y algunos de sus pares. En 1706, un soldado lo molesta y lo golpea más de la cuenta, él se defiende y termina matándolo. En adelante, Alfonso se convierte en un fugitivo y viaja hacia al sur hasta llegar más allá de la frontera del río Biobío. Durante está época se cree que es cuando lleva a cabo la mayoría de su obra, y la mejor. En 1727, tras una larga enfermedad, muere dejando sus escritos en manos de un Selkman, que también muere al poco tiempo. Los escritos caen en manos de un grupo de marineros holandeses, que ven en los textos a un gran poeta. Muchos años pasaran antes que Antonio Rodríguez, buscando uno que otro libro en la biblioteca de su abuelo, se encuentre con una copia manuscrita de todos los textos de Brosse. El abuelo también los había encontrado por casualidad y los había copiado por pura curiosidad, así mismo su nieto los copia, aunque sólo un par de la treintena de poemas, y agrega uno de estos en su novela Crisol. Así como desaparece Rodríguez de la escena literaria, Brosse desaparece para siempre también.
viernes, septiembre 08, 2006
Tres fragmentos de ¡¡Repertorio!!
DICTADOR
Donde corren los relojes de tiempo pasado, los dragones míticos de las parábolas FM, llegué a la viña turcosa, ratante, emigrante, y te vi llorando en la esquina del prado, abrazando los trigos, y rompiendo los tomatales. Surco la esquina de lo irracional, transeúnte de un paraíso perdido, entre esquinas reacias al ser gumano, ser humano, ser rumano, vacilante bailador en la punta de la vela con risa en la caída al suelo, en el beso al suelo, en un saludo al dictador. Buen día dictador, reíste cuando le quitaron el caramelo al niño, lloraste cuando te lo quitaron a ti y no castigaste cuando encontraste al ladrón.
Me escurro por entre los edificios capitalinos, por entre cemento poco risueño, frío, sin vida, pero perteneciente a mi entorno y por consiguiente a mí. Hola dictador, soñaste con la hecatombe y sobreviviste a tu sueño, viviste en nubes inconclusas todos estos siglos, pero te sigues encarcelando en tu miseria realidad, pobre dictador has sido gobernante de todas tus razones y tus pasiones y en este minuto te mantienen encerrado.
Buenas noches dictador, me despido distante por tu ventana de concreto, entre barrotes me dedicas una lagrima.
Lalalala lalalala
Lalalala lalalala
Lalalala lalalala
Lalala laaaaaaa
Lalala laaaaaaa
Lalalalalalalalalalalalalalalalala
A la laaaaaaaa
La la.
¡Respóndeme!
¿O acaso temes a la acusación? ¿Acaso diriges mi destino, sentimiento y actos? ¿Acaso eres el único? ¡Ah! No sabes que responder, porque simplemente eres igual a todos. Porque eres un Dios intangible y a la vez terrenal. No se te ve ni se te siente, sin embargo, se debe deducir que estás acá. Por eso no he de creer en ti y tú has de ser una locura más de este estúpido e inservible mundo, perdido en el limbo de la agresión e inconsciencia. ¿He de vivir en la perdición? ¡¿Por qué no me puedes responder?!
Sólo he de responder una cosa:
“Has de estar planteándote tanto, cosas tan cotidianas a este mundillo que nunca habíais hecho. ¡¿No te dais cuenta que estáis aquí conmigo?! Yo he de jugar con tu destino, sentimientos y actos perdidos en ti. Tú vida ha de ser una vil rutina manejada por los hilos que cuelgan de mis manos. Sin duda... no te dais cuenta. No serás el primero ni tampoco el último. Hasta entonces, tú serás una simple figurilla de este mundo, que ha de ser para ti tan pequeño a tus sentidos. Hasta que tú.................
...”
El día en que despiertes, dejare de hacerlo. Por mientras, tú has de encontrarme como un loco más.
martes, septiembre 05, 2006
Sobre los Besos...
Fragmento de “La Continuación de Algo que quedó a Medio Decir” de Emilio Ríos.
lunes, septiembre 04, 2006

Esta primera intervención es sólo para revelar la referencia del titulo de este blog, que es la una especie de libro que construimos juntos Matías Aranda, Gregorio Castillo, Diego Maldonado, Camilo Pinto, grandes escritores, y yo. El libro consistía en una mezcolanza de estilos que se iban entrelazando en un solo dialogo, que era el relato por el relato, o la poesía por la poesía, o ambos que son un poco lo mismo al final. Una especie del arte por el arte que remitía, como lo decía su subtitulo “Mejor cuando se escribe que cuando se habla”, al hecho de la libre expresión escrita. Aunque creo que muy lejos estuvimos de hacer arte, más bien fue entretención de medio tiempo. Sin embargo, lo recuerdo personalmente con cierto cariño y he decidido retomar el titulo y llevarlo conmigo en esto, que aún no se muy que será, pero que algo tendrá que ver con la escritura…