Gastón me dijo que había visto hace poco a Emilio, que se habían juntado alrededor de una cerveza. Fue al primero que le contó, Emilio tenía esa facilidad con cierta gente, era confiable. Era como un cura. Ante él no sólo tenías dos opciones, o le contabas todo, hasta lo más secreto, o te lo guardabas para siempre. Por eso, ¡igual que un Cura! Fue esa tarde que Gastón le dijo que se estaba muriendo, que tenía un cáncer o algo así, tenía un año a lo más. Emilio le dijo que se le notaba en el caracho, y en seguida le confesó que se iba a quedar ciego, como Borges. Había ido al oculista y sus ojos estaban pal’ lastre. Por tanto leer, le dijo Gastón, por tanto maraquear seguro, le dijo Emilio, y ambos rieron de sus desgraciadas vidas. Yo fui el segundo en saber, un mes después de Emilio. Me junté con Gastón a conversar sobre algo que tenía escrito y que quería que lo revisara, me lo pasó y me dijo que lo leyera mañana a más tardar, él ya se moría. ¿Qué te pasa? Un cáncer, dijo, como ves, me muero de cáncer y Emilio se nos queda ciego. Quise decirle que Emilio ya ni siquiera usaba lentes, lo habían operado o algo así, pero para qué. Gastón se nos moría, mientras Emilio seguía mintiendo a ver si reparaba algo de este mundo que se nos caía encima.
2 comentarios:
pa algo te dieron los contactos y tienes que usarlos porque yo no quiero que andes con bastón ni con perrito grande, xq me gustan los perros pero esos salen caros xq comen mucho y aparte yo quiero que veas, leas escribas tipees y tienes lindos ojos
y no vuelvas a decir ke vas a kedar ciego o te pego
y ponte los contactos
leso
te amo
ahora que lo entendí me encantó el cuento porque entendi el msje implícito de sus líneas.
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